viernes, enero 09, 2009

El verano de tu vida


Es lindo estar de vacaciones, ver la cara de los chicos felices ante su primer chapuzón en el mar, disfrutar de unos mates de cara al horizonte, observar que la piel pierde ese tono verdoso del invierno para pasar a un tostado saludable.

Pero este verano he descubierto (en realidad es algo que ya sabía, pero claro, tenerlo en vivo y en directo choca más) que me da más fiaca seguirles los juegos a los chicos, que los kilitos de más ponen un cartel luminoso en mi cintura, que por más que salga del agua con esa sensación de Bo Derek, las miradas masculinas prefieren ver al tipo que están sacando los bañeros del mar, que los tarjeteros que hasta el año pasado me ofrecían tarjetas con descuento para ir a bailar al boliche, ya pasan de largo sin siquiera amagar con acercarse. En definitiva, que estoy más vieja, eso sin contar las canas cada vez más visibles.

Por dentro sigo teniendo esas ganas de disfrutar de la playa, de correr hasta llenarme de arena, de sentir la ola enorme que pasa por mi espalda y me golpea, mientras yo me sumerjo hasta tocar el fondo del mar.

Pero ya hay muchas cosas que me dan fiaca y aunque sigo manteniendo algunas, me da bronca que otras queden en el camino. Admiro esas personas que ya pasaron los 80 y mantienen las ganas de hacer cosas, y se ríen y gozan.

Crecemos, es inevitable, es lo lindo de la vida, pero que feo es dejar cosas en el camino. Intento juntarlas, guardarlas en mi mochila, pero ya no hay lugar, he ido metiendo otras cosas, más importantes en ella. Esas pequeñas cosas no entran, pero sigo, con la esperanza de que como la arena, algunas queden pegadas a mis piernas y me acompañen un tiempo más.

martes, diciembre 30, 2008

El viento y la arena..

El bolso está listo, las cosas de la playa todas guardadas en la mochila, las ansiedades de los chicos prolijamente sostenidas con un piolín, las ganas de reencontrarse con la familia sueltas por toda la casa, la tristeza de dejar al grandote solo por unos días está en nuestros bolsillos.
Los pasajes,
el celu,
los anteojos...
allá vamos!!

domingo, diciembre 21, 2008

Cosas por hacer




Se viene Navidad, que lindo, me encanta, pero como siempre tengo todo para hacer a último momento.


El arbolito está armado desde el 8, es que "hay" que armarlo en esa fecha y si hay que armarlo cumplo.


Es como las notas que me las piden para tal día, jamás me he demorado pero termino quemándome las pestañas el día anterior, hasta cualquier hora, con tal de terminar una nota que bien podría haber armado uno o dos días antes.


Cerca de Navidad está el cumple de la enana, pero primero pasar la fiesta del nacimiento del niño Jesus y luego pensar en tarjetitas, en cocinar tortas, panes y demases.


Entonces, siguiendo con el tema, solo tengo dos días para comprar los regalitos, pero no es lo único que tengo que hacer. Siempre se suma alguna nota de último momento, buscar tal o cual receta médica, hacer las compras, llevar y traer niños a casas de sus amiguitos. El lunes?? Si se pasa volando, por suerte queda el martes.


Buscar la planchita, necesario, terriblemente necesario para no pasar las fiestas como una refugiada de algún país del otro lado del mundo. ¿Cómo que tengo que grabar publicidades en la radio, justo hoy?? La tía quiere ir a la peluquería, se prepara para el miércoles, me pide que la lleve, por supuesto, cómo no la voy a llevar...


Puf, que tarde, qué comemos hoy?? Abriran los comercios el miércoles?? Alguno quedará, lo que no quedaran son los juguetes que mis hijos le pidieron a Papá Noel, entonces habrá que recorrer primero todas las jugueterías de la ciudad, ¿a mí me tocaba llevar el postre?? quién cuida a los chicos mientras yo salgo? bueno, sigamos, sí, encontré uno de ellos, ahora me falta el otro y no olvidarse de primos y ahijados, ellos también están en la lista...


Qué me pongo?? Pucha, la pollera que me iba a poner está sucia, la remera no se secó y todavía no hice el postre, los chicos se pelean, lloran y se pelean por quién se baña primero, los corro por toda la casa, apuren que tenemos que ir a comer. Falta poco para las 12!!!


Navidad, siii, tiempo de reflexión y tranquilidad, que bueno que a pesar de todo, me encanta la Navidad, el mantel decorado para la ocasión en composé con las servilletas, las copas del juego, muuucha comida fría y caliente, cositas ricas para picar después, la carita de los chicos con su "cuánto falta para las 12??", el paso relámpago de Papá Noel y entonces todos afuera para ver cómo los bajitos, linterna en mano, buscan por todo el jardín la bolsa de regalos, mientras afuera, algunos tiran petardos (no saben que se tiran el 31, no en Navidad??) y todos brindamos con Sidra, Champagne, Ananá Fizz, Coca Cola y todo lo que se encuentre!!


¡Feliz Navidad! A todos y cada uno de ustedes que me acompañó en este caos organizado, que les llegue la mística de esta fecha, que aprendamos de nuestros errores y miremos un poco más al que tenemos al lado.




jueves, diciembre 11, 2008

Un milagro de Navidad

María está apurada, las calles son una locura, hace calor y en veinte minutos solo ha avanzado tres cuadras. No puede retomar por otro camino, está atrapada en la fila de autos que como hormigas, van uno detrás del otro.
Habla por teléfono, mira el reloj cada veinte segundos y se impacienta con el llanto de su hija de 11 meses que tiene sueño y ganas de comer. Tiene que dejarla en casa de su madre para ir a trabajar, pero una protesta más adelante ha complicado el tránsito.

Doña Herminda se levantó temprano, quiere hacer una torta para el cumpleaños de su bisnieta. Desde que murió su marido tapa sus horas con el cariño que le brinda el resto de la familia.
Será una torta sencilla, la de claras que tanto les gusta a Josefina y a Leandrito. Todavía le dura el cansancio de ayer, cuando caminó por toda la ciudad para conseguir los regalos para el arbolito.
Pero ahora no es tiempo de quejarse, quiere terminar la torta para luego envolver los regalos como a ella le gusta. Con las tarjetitas con la cara de Papá Noel que usa todos los años.

María prueba con el chupete, luego con una mamadera fría y después con los juguetes que encuentra en el auto. Nada calma a Sofía. Abre la ventanilla, se abanica. Hace cálculos y sabe que otra vez llegará tarde, que su jefe le pondrá mala cara y que tendrá que quedarse después de hora.
Putea contra la movilización, maldice el haber tomado por ese camino y solo piensa en las vacaciones que se tomará con Sofi y Tomás. Por fin, luego de muchos años, podrán irse a Brasil unos diez días.Pasarán año nuevo allí y disfrutarán de esos días en familia que tanto necesitan.
Desabrocha el cinturón de seguridad de Sofi, le hará upa ni bien pase la siguiente calle.

Doña Herminda bate los huevos, enmanteca el bol y prende el horno. Sus manos se mueven ágiles en la cocina, el único lugar donde mantienen esta rapidez. Busca la harina por todos lados y después de mucho revolver encuentra solo un fondito. Eso no bastará para terminar la torta.
Contrariada, mira el reloj, se quita el delantal de cocina y busca su monedero. Ruega porque esta vez el almacén de la otra cuadra haya abierto temprano.

María ve con alivio que el tránsito se despeja. Los autos que tiene por delante aceleran para ingresar en la Avenida. El semáforo está por cortar, es de esos eternos que tienen luz para todos lados.
Aprieta el acelerador, cree que va a lograr pasar, que si no pasa nada raro, no llegará tan tarde a su trabajo y podrá dedicarse a armar el arbolito esta noche.

Herminda busca en su bolsillo el monedero. Duda si tiene suficiente plata para comprar, ya que salió, una leche y el azucar impalpable.
Mira el semáforo y sabe que pronto le dará paso, debe apurarse porque enseguida cambia y si queda a mitad de camino los autos la obligarán a correr, algo que no puede hacer.

María ya está por cruzar, el semáforo se pone en amarillo, puede hacerlo. Sofi intenta atrapar el juguete que se le cae de las manos y en ese instante su madre se da cuenta de que no está atada.
La ataja con su mano, gira la cabeza hacia ella para acomodarla.
El golpe es seco y en un segundo su auto está dando tumbos. Cuando frena, ve la sillita de su hija vacía. No puede moverse y no le sale gritar.

Herminda contaba tres, cuatro pesos en su monedero cuando el ruido la sobresalta y como en una película de acción ve venir volando hacia ella un auto. La va a aplastar. Se cubre la cara con sus brazos y se acurruca, no atina a otra cosa.
El auto le pasa rasando, algo cae sobre ella, la voltea y la deja tendida en el piso.

María logra salir de su auto destruído. Busca desesperada en el asiento de atrás. No escucha nada, no ve a Sofi. Revuelve, la llama, grita, ahora si, grita con todas sus fuerzas.
Herminda siente el calor y el llanto que vienen de ese bulto que tiene encima. Se sienta, no puede pararse sin ayuda, pero descubre a una bebita ensangrentada que llora sin parar.
María corre a su encuentro, la abraza. Todavía no entiende qué pasó, cómo en un segundo pasó de estar manejando a estar dando vueltas por el aire y sintiendo tan cerca el fin de su vida.
Herminda es levantada por el almacenero y le señala a María el pozo inmenso que su auto se tragó. Una obra del municipio que se transformó en una trampa mortal cuando algún vivo quitó en la madrugada las barreras de seguridad.
Nadie entiende cómo de ese auto salió María caminando sin un rasguño, cómo Sofi salió despedida y cayó encima de Herminda, lo que amortiguó el golpe. No tiene grandes heridas, solo una en la frente que pronto curarán.
Herminda no sabe cómo fue capaz de atajar eso que se le vino encima, cómo sus brazos reaccionaron antes de que ella se diera cuenta.
María y Herminda se abrazan, ese pudo ser el último día de sus vidas. Algo más profundo las salvó, no se conocen y sin embargo sienten una paz en medio del caos, un fuego que las enciende.
María toma las manos de Herminda, las besa y antes de irse con la ambulancia, con Sofi, le dice: "Gracias. Feliz navidad"...

jueves, noviembre 27, 2008

De acordes y melodías

Hoy simplemente quiero compartir con ustedes una canción. Cuando la rutina hace lo propio, cuando las palabras faltan y nuevas historias juegan a las escondidas, es bueno recurrir a la música.
Hay canciones que emocionan, que nos hacen saltar de alegría, que nos transportan a un momento determinado de nuestra vida.
Otras simplemente tienen un ritmo pegadizo y las cantamos aún sin quererlo. No me gusta nada, pero nada la música de Pimpinela, pero ultimamente estoy cantando todo el día Te extraño tanto, de su última placa.
Siento Heaven de Bryan Adams y me produce muchísima calma, descubro por la calle la música de Fito Paez, con su Fue amor y me acuerdo de los recitales.
En fin, hoy, con la página en blanco, descubrí una melodía conocida pero cantada por dos personas talentosas. Me lleva al tiempo navideño que está por venir...
Por eso, les dejo Va Pensiero, por Zucchero y Sinead O´Connor. Que la disfruten.

miércoles, noviembre 19, 2008

Como en un cuento (actualizado a pedido de Duda)

Nos conocimos un día de fiesta, los dos vestidos para la ocasión. Nos pusimos de novios en una Buenos Aires enorme, llena de lugares por recorrer.



Soñamos con un lugar tranquilo para vivir y terminamos en su pueblo.



Hablamos de varios hijos y llegaron dos, el Peque, creado a su imagen y semejanza y la Enana, toda una princesa y con un carácter para temer.



No es alto, de hecho, trato de no usar tacos altos para no pasarlo. No es del tipo "modelo" pero tiene lo suyo.



Con varios contra que le llegan desde la cuna, ha sabido realzar sus pro.



No es un príncipe azul, pero cuando llega a casa con su cansancio a cuestas y pasa el umbral de la puerta, en la familia es nuestro rey.

lunes, noviembre 10, 2008

Meme

El amigo Zorgin, gentilemente me pasó esta meme y aquí estoy haciéndome eco de su pedido... qué? Bueno, que voy a contestar aunque opto por no cumplir con el punto 4, tan particular, donde hay que encajarle el fardo a otro. Quien se prenda en la cadena, podrá participar y/o seguirla en su blog.
1)enlazar a la persona que nos invita (algo así como hacerle saber que hicimos la cadena???)
2)enumerar 6 cosas que nos hagan felices (podemos saltear sexo, hijos, herencias y cosas que se saben que nos hacen felices)
3)hacer constar las reglas (aquí están, estas son)
4)elegir a 6 personas que pensemos que no van a cortar la cadena (ups, Zorgin, jeje)
5)hacérselos saber feacientemente en su blog (bueno, ya saben, si quieren...)

Las cosas que elijo son (música de tambores y trompetas):
1) Escuchar música, cantarla, tararearla y porqué no imaginarla.
2) Disfrutar de una comida entre amigas.
3) Leer un buen libro, de esos que te atrapan y te sacan horas de sueño.
4) Jugar un buen partido, sea del deporte que sea.
5) Volver a mi casa, con esto quiero mencionar a mi casa en Mar del Plata, la de la infancia y a la actual.
6) Fabricar algo a base de cartón, cinta, plástico, etc, y que sea un excelente juguete para los chicos. Ups, ya los nombré, y bueno, no puedo dejar de tenerlos en mis alegrías cotidianas, ver su sonrisa, sus abrazos, sus juegos.
7) Navegar con la ciudad allá chiquita en el horizonte.
8) Trepar alto alto en un árbol lleno de cerezas.
Y más, muchos más, me encanta ser felíz con las pequeñas cosas...

miércoles, noviembre 05, 2008

Esperando a la musa


Desde que retomé la costumbre de escribir cuentos he notado que es como un ejercicio, cuanto más escribo, mejor salen.

Otros los leen, dicen que les gustan y todos me incitan a comenzar una novela. Pero, además de no tener tiempo para sentarme todos los días y que las páginas se llenen de letras, siento que no tengo en mi cabeza esa historia que me permita desarrollarla más allá de las veinte páginas.

Pintar personajes, escenarios, dramas y suspensos. No es fácil. Me dicen que lo intente, que yo puedo. Algunas veces un personaje me asalta en mi cabeza, comienza a dialogar con otros, se enoja, llora, pega portazos, vuelve por un abrazo, pero después desaparece antes de que pueda plasmarlo en el papel.

Me impaciento (otra vez el tema de la paciencia), pero la historia no llega. La fiaca que me acompaña desde la cuna y cierta pereza mental hacen que no la busque demasiado.

En el medio, la casa, los chicos y sus cosas, los trabajos y los horarios. Se que cuando pase la primera página todo irá tomando forma.

Mientras tanto, escribo la continuación de una historia que terminé hace poquito. Será que no puedo imaginar dos historias al mismo tiempo?? Bueno, dejemos que las palabras fluyan, que se cierre este cuento para comenzar otro.

miércoles, octubre 29, 2008

Mientras cae la arena del reloj

Soy muy paciente, pero existen ciertas cosas que me generan incertidumbre. Me he dado cuenta que con las cosas que me gustan soy de lo más ansiosa. Quiero que llegue el día YA!
Y cuando llega, pasa tan rápido que enseguida estoy esperando el próximo, es ahí donde me descubro impaciente y busco mi paciencia hasta debajo del sillón. Cuando la encuentro le ato una cuerdita al pie para que no se me escape. Pero hay veces que se esconde tan bien que me deja con estas ganas de conocer qué va a pasar mañana.
Puedo esperar años por un objetivo, pero también me descubro impaciente hasta en los sueños.
Ustedes, por qué cosas no pueden esperar??

jueves, octubre 23, 2008

La inseguridad de hoy



Me acuerdo de la frase "Combata el hambre y la pobreza, cómase un pobre" y la asocio con la vieja idea de bajar la imputabilidad de los menores a 13 o 14 años.


Optemos por la salida más fácil, meterlos a todos en la cárcel. Pero, qué pasa con los menores de esa edad?? No se termina con la inseguridad por meter en la cárcel chicos de 13 años, que luego serán criminales de por vida, que verán cosas en la cárcel que los marcará para siempre. Si no las ven en la calle?? No siempre, no todos están perdidos.


Debe funcionar un organismo intermedio que les de la posibilidad de recuperarse, no es la solución mágica. Para empezar los chicos deberían estar más tiempo en familia, deberían ir al colegio, deberían asegurarse su etapa de niñez sin tener que interrumpirla para trabajar, deberían tener igualdad de oportunidades, pero no, falta mucho todavía por hacer...


Qué pasa con esos chicos a los que todo les da lo mismo, que empuñan un arma y salen jugados a lograr unos mangos, por lo general para seguir drogándose, pocas veces para llevar algo de plata a la casa. Les da igual matar o morir, no vislumbran un futuro, no tienen un presente y mejor olvidar el pasado.


Realmente se soluciona algo metiéndolos en unas cárceles superpobladas, escuela de malvivientes??


Por qué el gobierno no se pregunta qué está pasando que cada vez hay más chicos delincuentes?? Es más fácil hablar de la inseguridad y utilizar soluciones facilistas para tapar el problema con el dedo índice.


Parece que el problema de fondo les molesta, no es conveniente tocar.


En fin, que comiéndonos a los pobres no solucionamos el problema.

lunes, octubre 13, 2008

Arriba las manos

Y si, dicen que somos el cuarto poder, que todo pasa por los medios, que creamos, que destruímos, que afanamos.

Viendo esta foto, no pude más que reírme de mi asalto a la entrevistada.

miércoles, octubre 08, 2008

Desperate Housewives




Queridas amigas, dedico mi espacio a reflexionar sobre las tareas que nos competen. Para algunas, significan un verdadero flagelo, para otras una terapia. También estamos las que las hacemos porque no nos queda otra, para no vivir en la mugre o alimentadas solo por comida basura.


Pero si me dan a elegir, prefiero leer un libro antes que limpiar, hacer deportes a colgar ropa, tomar un helado a tener que planchar.


Y no soporto que venga un inspector de zócalos a decirme que del techo cuelga una tela de araña o que los vidrios están sucios mecachendié!!!!


Además de tener dos trabajos, ocuparme de dos niños demandantes y de sus horarios, de arreglar todo cuanto se rompe en la casa, mantener el jardín en condiciones, el auto funcionando y muchas cosas más...no pretendan que mi casa brille porque los corro con el martillo bolita de Duda!!!


Ustedes, queridas amigas, cuánto tiempo le dedican al hogar?? Amigos, en qué cosas colaboran para mantener la armonía??

miércoles, octubre 01, 2008

Había una vez...


Me gusta mirar mi biblioteca y que un libro me llame, si, no estoy loca, se trata de buscar entre los que no he leído y sacar el más atractivo. No es un método infalible, suelo equivocarme, a veces por orgullo termino el libro, otras, prefiero abandonarlo a las pocas páginas (por suerte esto no pasa seguido).


Hay algunos que me atrapan ni bien los abro, en otros debo sortear el prólogo escrito por alguna persona muy aburrida (que uno no entiende porqué el autor u editor le confió semejante tarea). También están los que tienen un comienzo pesado y llegando a la mitad del mismo, se vuelven atractivos, los personajes juegan sus mejores cartas y se encaminan hacia un final atrapante. Son pocos los que, en una trama interesante, dejan un final para el olvido.


Cuáles son los que más me gustan? Aquellos que quiero seguir leyendo a pesar del sueño, de la falta de tiempo, los que he leído en un ascensor, caminando por la calle, en la cola de un banco o cocinando.



No soy de releer muchos libros, me encantó por ejemplo "Los hermanos Karamazof" pero me daría una fiaca terrible empezarlo otra vez.


Ojalá mis hijos aprendan y disfruten del placer de la lectura, que un día se paren ante la biblioteca y después de mirar un rato, tomen un libro de esos que parecían intocables (si, soy muy hincha pelotas con que a los dos años y medio me saquen los libros para hacer una casita!!!) y lo lean.




sábado, septiembre 27, 2008

Llueve otra vez

"Llueve otra vez
detrás de mis frontales
entre oreja y oreja
nubes bajas oscuras como cejas
se disfrazan de fieros animales
de fieros animales"

Me gusta la lluvia, verla caer desde mi casa. Si es suave, se nota cómo hace cambiar el color de la tierra, cómo reviven las plantas. Si viene acompañada de fuertes vientos (como en lo de Zorgin), me gusta estar en un lugar seguro hasta que pase.
La lluvia hace que el ciclo de la vida se renueve (puaj, que canal estoy viendo??)... la lluvia hace que los chicos se impacienten, se peleen entre sí y se aburran de estar adentro.
El piso queda hecho un desastre, la ropa no se seca y la humedad brota por todos lados.
Aún así, me gusta la lluvia. Tengo la imagen grabada en mi memoria de un lugar con un amplio ventanal, el calor del hogar, un sillón cómodo y un buen libro. Ah, me olvidaba, un café acompaña esa lectura.

viernes, septiembre 19, 2008

De aquellos días

Las colas de los vestidos de novias no son siempre resueltas de la mejor manera por las modistas. Pueden ser espléndidas, desplegadas en su paso por el pasillo principal de la iglesia, pero a la hora del baile, se zafan, se caen y generalmente se pisan.

Me acordé cuandó vi esta foto de mi casamiento.

Las modistas habían resuelto el problema con una simple costura hacia arriba, pero claro, ellas no bailan, no son el centro de la fiesta. La cola al primer trencito cedió y se abrió. ¡Qué problema! ¿Y ahora qué hacemos?? Cosemos por aca, levantamos por allá, mmmmno, puede ser que... en fin, hacele un nudo grandote y listo, mientras quede cómoda para bailar...

jueves, septiembre 11, 2008

Instantaneas

No suelo leer la Biblia, lo hice en su momento, pero hace mucho que no la leo. Pero al pasar por este lugar, no pude sino imaginarme a Moisés cruzando el Mar Rojo.



domingo, septiembre 07, 2008

Click!

-Mami, que es el interior?? - preguntó el peque mientras yo cocinaba.

-Depende, puede ser el interior del país, o el interior de alguna cosa, vos sobre qué queres saber?

-Porque en "Chowder" decían: "La fuerza está en tu interior"...

-Ajam, bueh, en ese caso....




-- . -- . -- . -- . -- . -- . -- . -- . -- . -- . -- . -- .


-Peque, no te comas esos chupetines que están guardados ahí hace un montón.

-Pero yo quiero comerlos!!

-Si los comés y están feos te moris - dije yo apelando al viejo truco del susto mórbido.

-No, pero están bien, fijate, huelen bien...-lanzó el peque mientras se comía uno.

-Mami, si me muero no pasa nada no?? repitió como tres veces la enana que había presenciado la escena, mientras le sacaba el envoltorio a su chupetín.

martes, septiembre 02, 2008

Cómo la ves?


Muchas veces escuchamos eso del vaso medio lleno o medio vacío, de la vida gris o multicolor, de buenos para unos y malos para otros.

La realidad no es una sola, depende del cristal con que se mire.

Pero hay algo que permanece mas allá de cualquier color, mas profundo que el pozo mas hondo y a la vez tan cambiante que no sabemos a ciencia cierta qué va a pasar mañana...

Solo me basta mirar sus ojos y que los suyos se encuentren con los míos, o que juntos miremos el horizonte...

viernes, agosto 22, 2008

Negrita...que horror!!


Mi abuela era un personaje único, su sonrisa contagiaba en cada casa en donde estaba. Sus mesas bien puestas, su facilidad para adaptarse a todos los lugares y situaciones, su carácter, todo esta en mi memoria.

Vivió toda su vida en el corazón de barrio Norte y le encantaba ir con "las chicas" a la Biela. Pero también se prendía un jueves a las 12 de la noche para ir a ver a Dolina u organizaba con algun pariente para ver a su nieto tocar la guitarra en el Paseo La Plaza, todo con ochenta y tantos encima.

Pero como toda señora bien, tenía algunos prejuicios que no le pudimos sacar:

Tomar mate?? qué asco, que falta de higiene, decía.

Por mucho tiempo la Capital terminó para ella en la General Paz, bueno en realidad, mucho antes terminaba en Belgrano....

Los chicos eran mas lindos si tenían ojos claros, pelo rubio y una inteligencia suprema.

Algo así dejó ver cuando nació mi madre, la cuarta hermana que llegaba al mundo por una de esas casualidades en Corrientes (mi abuelo era militar y estaba destinado al Chaco por aquel entonces). Sus tres hermanos anteriores parecían salidos de los países bajos, rubios y de ojos claros.

Y llegó ella, morochita, ojos marrones, claro, no era linda, era simpática. En su album de bebé, donde relata todas las personas de doble apellido que la fueron a ver cuando nació, los regalos que le hicieron y sus primeros cumpleaños, también dejó reflejado ese prurito contra la gente oscura.

Relataba cómo habian procedido a rapar presurosamente ese pelo negro que asomaba de la cabeza de mi vieja y contaba que no era como sus hermanos. Claro que despues vino una quinta hija, también morocha y aquella distinta dejó de ser "la adoptada", para las bromas de sus hermanos.

La recuerdo a mi abuela en sus cuentos, sus idas a la playa, sus cremas de mil tamaños y formas, sus ritos para pintarse y cambiarse, por tener a su familia siempre presente, dispuesta a defenderla a capa y espada.

Pero también la recuerdo con una sonrisa por sus posiciones políticas tajantes o su trato con los "empleados".

Bababa no era perfecta, era humana, pero brilló con una luz que hoy en día es dificil de apagar, sus destellos nos iluminan día a día y la reconocemos en algún gesto de nuestros hijos, en sus fotos y recuerdos.

Se fue, se la extraña, el mundo es menos divertido sin ella.


martes, agosto 12, 2008

Volver


Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos...




Siempre estoy volviendo al bosque, a la casa de mis viejos, esa casa en la que crecí, esos árboles que tanto trepé y esas calles que me cansé de recorrer en bicicleta.


El bosque está cambiado, mas moderno, menos agreste, mas ajeno. Pero los olores a aromo florecido son los mismos y me transportan de la misma manera a mi infancia.


El sonido de las copas de los árboles moviendose al ritmo de una extraña danza...


Y ella, con su mirada triste, con las canas que asoman por su cara. Ella me reconoce, el tiempo transcurre pero no olvida, me sigue con la mirada, ya no se mueve como antes.


Está en el mismo lugar y sin embargo no es la misma.




El paso del tiempo se nota en las paredes humedecidas, en el bosque raleado, en las caras nuevas.


Vuelvo a mi hogar, a mi cama, a mi baño, pero vuelvo sin volver, es tan solo un aspirar recuerdos, coleccionar momentos y sumar nuevos, esos que viven ellos, los que recién descubren la escalera, los que se asustan con las bauleras oscuras y los que imaginan aventuras en un bosque enorme, lleno de misterios.


Sumo sensaciones, me colmo de calor de hogar, de mates familiares y canciones compartidas.


Es tiempo del regreso y lo bueno es que siempre se puede volver.