Mi sombra se detuvo, como queriendo no abandonar el lugar. Yo di dos pasos y ella nada.
Miré como ordenándole avanzar, pero no, seguía ahí.
Quise seguir sin ella, pero me dio miedo caminar sin su abrigo, entonces volví.
Me paré sobre ella y reaccionó, tomó mi forma otra vez, caminábamos acompazadas hasta llegar a la puerta.
Ahí se despegó por segunda vez y su mano me dijo "No". Le expliqué que tenía que hacer muchas cosas, ir aquí y allá, visitar a esta y aquella, llevar a uno y a otro.
Asentía con la cabeza pero despues señalaba cual E.T. hacia ese lugar apacible y mágico. Le gustaba estar allí, se sentía cobijada, querida, acompañada.
Entonces comprendí que tenía razón, tomé su mano y juntas nos sentamos frente al monitor...