miércoles, agosto 30, 2006

Por un oyente

El otro dia uno de mis oyentes me acercó este texto que recuerda a Juan Salvador Gaviota, ese luchador creado por Richard Bach.
Ese libro fue uno de los que mas me gustó en mi niñez y lo releí luego dos o tres veces. Quiero agradecer a Javier por recordarme las enseñanzas de esta gaviota que jamás se dió por vencida y logró sobreponerse a la adversidad y hacer algo bueno por su gente.
Les paso el texto:

JUAN SALVADOR GAVIOTA
Nos habla de una gaviota que se atrevió a soñar.
Le interesaba ser ella misma, vivir intensamente,
potenciar todos sus talentos y posibilidades.
No aceptaba
la vida monótona y siempre igual de la bandada
que sólo se atrevía a vuelos rastreros, sin alma,
detrás de los desperdicios que arrojaban los barcos.
Ella sentía en su alma el llamado de las alturas,
la vocación de libertad. Por atreverse a proponer
una vida distinta, la aislaron, la dejaron sola,
la tacharon de loca, la desterraron.
Juan Salvador,
la pequeña gaviota, aceptó la soledad del aprender de nuevo,
la soledad de la búsqueda atrevida de mares nuevos,
nuevos cielos,
nuevos horizontes.
En lo profundo de su corazón adolorido,
sentía que sus alas habían nacido para abrirse a la inmensidad de lo desconocido.
Y se arriesgó.
Tras muchos ensayos fallidos,
un día se encontró surcando los altos cielos,
azules, maravillosos, inmensos,
con un halo de eternidad.
Y ese día entendió por qué y para qué había nacido gaviota.
Palpó el vértigo de lo profundo, vivió la originalidad,
la iniciativa,
la creatividad.
Experimentó las honduras de la perfección:
llegar hasta el final de lo emprendido,
llegar hasta la raíz,
el manantial de su propio ser. Ya no se trataba tanto de buscar la libertad,
como de ser libre.
Y se entregó apasionadamente a ser ella misma,
sin ataduras ni temores.
Pero Juan Salvador Gaviota seguía amando a los suyos
a pesar de que lo habían desterrado. Y decidió volver a la bandada para enseñarles que
la vida podía ser algo mucho más interesante que comer y disputarse los desperdicios de los barcos.
Estaba seguro de que su empresa no iba a ser nada fácil,
que de nuevo lo aislarían,
lo ofenderían,
pues no estaban dispuestos a cambiar ni a escuchar
tranquilamente que alguien les hablara de la necesidad de cambio. No importaba que no lo comprendieran: con que una sola gaviota se atreviera a soñar
y emprender un nuevo vuelo,
se justificaba su aventura.
En el fondo de su corazón,
Juan Salvador Gaviota
adivinaba que era imposible vivir intensamente su libertad sin intentar liberar a otros,
que la plenitud implicaba el servicio.
Volvió sin prédicas ni alardes. Sólo trataba de ser una auténtica gaviota
nacida para volar.
Poco a poco,
algunas gaviotas jóvenes
se fueron acercando a presenciar su vuelo vigoroso. Y le pidieron que les enseñara a volar. No les importaba que la bandada
los despreciara y expulsara.
Querían volar,
experimentar otra vida, atreverse a ser libres. Y se atrevieron
A vivir y a volar.
A ser ellas mismas...
*** autor: Richard Bach ***

Para todos los que alguna vez despliegan sus alas y se atreven a volar....

7 comentarios:

Daniellha dijo...

Dosto...me encanta este libro.Aún después de habernos rotos las alas, podemos remontar el vuelo, todos somos llamados a ser luz del mundo, porque todos somos ya esa realidad profunda, hemos de descubrir esa realidad y vivirla.
Besos.

Desde el mas aca dijo...

Aun cada vez que lo releo, me emociona la historia de juan y sus ansias de volar y de enseñarles a sus compañeros, besos y abrazos

No te Salves dijo...

uBueno, salvando distancias de conceptos, yo soy una de las personas que como juan salvador, no queria o no aceptaba la monotinoa y el confromismo de las otras gabiotas de ahi viene el " no te salves" no solo no me salvo, sino que en algunas ocaciones me permito el vuelo...besotes!!!

Luis dijo...

¡Qué gran frase esa de "la plenitud implicaba el servicio"! Esas son las palabras que necesitaba oír hoy, ahora. Muchas veces uno se queja de que es imposible seguir, porque en estos lugares donde me desenvuelvo, la corrupción y la mentira es moneda corriente. Y además, uno se tiene a uno mismo, a quién a veces le vence el desencanto y el desengaño. Pero es cierto, si uno se siente bien, en algún punto, entero, a pesar de todo, no queda otra que el servicio. No en vano mucha gente me dice "¿para qué te hacés problema si vos no vas a poder arreglarlo? Y encima te enfermás y todo", y yo creo que no, que uno debe pelear, luchar.
Aunque sea por algo muy simple: si yo no lo hago, si yo no hago mi parte, nadie más hará eso que puedo hacer yo por mí.

Besos y muchas gracias por levantar este texto tan bonito y profundo.

Luis dijo...

Y FECILITACIONES por su blog en el día de los Weblogs (según le leí a su amiga Gaby). Realmente, en lo que llevo leyéndola estos días, un placer

Dosto dijo...

Dani, a mi tambien, despues de leerlo me dan ganas de emprender el vuelo, aunque tengamos alas de cera. Besotes!!
Vic, sabia que a vos te habia gustado, sos el tipo de persona que podemos ver pasar volando, sin llamarnos la atención. Besos y abrazos!!
Juanis, brindo por eso, el no conformarnos con la monotonía general!! Te acompaño en el vuelo!!

Dosto dijo...

Luis muchisimas gracias e igualmente!! Debemos seguir luchando a pesar de todo. Sino la vida no tiene sentido...
Le comento que su foto asi me hace acordar al Diego.